Luis Caputo pegó el portazo en el momento más inoportuno: Macri de gira en EEUU negociando con el FMI

La noticia sorprendió a los mercados cambiarios. Segundos antes que abriesen las bolsas, Luis Caputo -supuesto funcionario amigo del Presidente Mauricio Macri- renunció a su cargo al frente del Banco Central de la Nación por “cuestiones personales”. La renuncia significa una devaluación de la confianza de la economía argentina y un triunfo del ala económica del gabinete representada por Nicolás Dujovne.

Sólo tres meses duró Caputo al frente del Banco Central. Entre las hipótesis de su renuncia se destacan:

1- Las diferencias de criterio con Dujovne para encarar las nuevas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. Caputo pretendía que llegasen al país otros 25 mil millones de dólares de préstamo. El ministro de Hacienda se conforma con los 50 mil millones de dólares originales más unos 5 mil millones adicionales (10% más).

2. La política cambiaria del Banco Central y la decisión del Fondo Monetario Internacional de la flotación del tipo de cambio entre 36 y 40 pesos.

3. Egos, disputas internas y desautorización del equipo de Dujovne frente al Presidente Macri.

Según fuentes oficiales la decisión no era esperada y, la elección del día, no fue casual. “Sin dudas, hubo mala leche” dijeron en el entorno de una de las cinco personas que integran la mesa chica del Presidente Macri.

El Fondo Monetario Internacional prefería relacionarse con Dujovne y no con el hombre de las finanzas Luis Caputo.

Su sucesor será Guido Sandleris, ex secretario de Política Económica del Ministro de Hacienda. La titular del Fondo lo conoce muy bien. Es uno de los encargados de las negociaciones con el FMI.

En tres años de gestión, la economía se cargó a varios ministros y funcionarios cercanos al Presidente: De Carlos Melconian a Aranguren pasando por “Pancho” Cabrera. A ellos hay que sumarle al ex titular de la AFIP y al hombre que antecedió a Caputo en el Banco Central. Prat Gay siempre fue independiente al Poder Ejecutivo y también fue el primero en decir adiós.

Mientras tanto, la calle se calienta con la protesta social encabezada por sindicalistas con escasa credibilidad ante la opinión pública pero con poder de daño. La Argentina se estanca en discusiones estériles y el crecimiento económico y la inversión siguen sin aparecer en un contexto de eterna incertidumbre cambiaria y política.

Por Luis Gasulla

@luisgasulla

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