Amenazas de bomba en colegios. ¿Fantasía o realidad?

Por Pablo Giles

A partir del año 2017, escuelas de diferentes partidos de la provincia de Buenos Aires e incluso de la Ciudad Autónoma, fueron blancos de “Amenazas de Bomba”. Las autoridades minimizaron la gravedad de estos reiterados hechos, y atribuyeron su autoría a “alumnos rebeldes y operadores políticos con fines desestabilizadores”.

Finalizado el receso escolar de verano, la comunidad educativa volvería a enfrentarse nuevamente en 2018 con la dura realidad; las “Amenazas” retornaron y con ello, el estrés de alumnos, docentes y familiares, que obligadamente deben cumplir “Protocolos de Evacuación y Seguridad” aunque sin certezas ni garantías de su eficiencia.

A la espera de la “Brigada” todos aguardan se descarte la presencia de un “Artefacto Explosivo”, que ponga en riesgo la vida de niños y maestros, y la posibilidad, de retomar quizás las actividades. Sentimientos encontrados; incertidumbre, escepticismo, negación, resignación, impotencia, frustración, abandono, miedo, e incluso pánico. Los interrogantes se acumulan y quienes deben proporcionar respuestas y soluciones brillan por su ausencia.

 

La Justicia actúa pero de la forma acostumbrada; “desbordada, lenta e ineficaz”. Los Ministerios de Seguridad y Educación no son la excepción, evaden respuestas y reflejan vaguedad, desconocimiento y falta de iniciativa. No existen Comisiones de Trabajo para abordar de forma integral la problemática, y las Familias de los Alumnos son desestimadas junto a sus reclamos.

Protocolos endebles que sólo cubren aspectos burocráticos, escaso personal policial idóneo con medios técnicos y recursos insuficientes, autoridades educativas sin preparación para afrontar las crisis, sumado a la falta de políticas y acciones eficaces de los entes estatales y judiciales, constituyen un “cóctel explosivo” que pone en riesgo permanente a nuestros seres queridos.

Agotado el recurso discursivo que adjudica responsabilidad a las “inocentes travesuras estudiantiles”, mientras los llamados intimidatorios continúan en aumento, y sin soluciones de quienes deben brindarlas, solo nos resta preguntar: Deberá concretarse un atentado y morir personas, para que el Estado investigue y termine finalmente con la “Ola de Amenazas de Bomba”??

  
Pablo Sebastián Giles
@pablosgilesok

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