dom. May 26th, 2019

La increíble historia de la familia de “la monja guerrillera” de José López

Tirar el hilo de la historia del convento de las hermanas orantes y penitentes de General Rodríguez no hace más que llevarnos por lugares sorprendentes, algunos sólo por su anécdota, otros por la sorpresa que causa ahora la negativa de la iglesia sobre la condición del convento y de las monjas.

Como dijimos en nuestra nota anterior, por testimonios de muchos vecinos, comerciantes, agropecuarios, amas de casa, maestras contemporáneas a la época, gente de más de 70 años, que no quiere exponerse, supimos que Celia Inés Aparicio tuvo un pasado en la agrupación Tupamaros del vecino país, Uruguay. No ha sido este un dato condenatorio sino solo un agregado de color a una trama llena de interrogantes.

Sólo una persona puso en duda nuestra afirmación, en un medio local de la ciudad de Salto, que se dio a conocer como el sobrino de un sacerdote muerto en 2012, que conocía a Inés de toda la vida, este sacerdote era el padre José Karaman, unos de los fundadores del Movimiento de Sacerdotes Tercermundistas, fundado a mediados de los 60.

Su familia guarda silencio y es un silencio que podremos explicar en una próxima nota. Sí podemos decir que Inés es la hija, junto a otras dos mujeres, del zapatero del pueblo. Signada por la tragedia, una de sus hermanas acabó sus días en internación psiquiátrica, y una de las hijas de su otra hermana falleció junto a su marido y dos de sus tres hijos en un accidente automovilístico.

Nadie duda, salvo por los últimos dichos de Monseñor Casaretto, de que Inés haya sido monja, al menos desde hace mas de 25 años, cuando se la solía ver con su habito de visita a su sobrino, Néstor Ricardo Giraldez, por la ciudad.

En Salto, provincia de Buenos Aires, hubo dos mujeres que se unieron a la agrupación Tupamaros, lo que ha generado algunas confusiones, una es la hermana del actual intendente, Ricardo Allesandro, apodado “el cura” por su paso por un seminario que no terminó. Su hermana monja Dominica militante de la Democracia Cristiana partió a Uruguay donde tuvo una participación activa en Tupamaros, fue detenida y logro exiliarse primero en Francia y luego en Italia. En el regreso de la democracia fue repatriada junto a otros exiliados por el Canciller Dante Caputo, se radicó en La Plata y llegó a decana de la Facultad de Trabajo Social. Fue contemporánea y compañera de Mujica, asistió a su asunción como Presidente de la Republica Oriental del Uruguay. Historia contada por el mismo intendente actual del FPV, y publicada en un medio local de Salto.

Recordemos que el uno por ciento de los casi mil detenidos de Tupamaros durante la dictadura en Uruguay eran religiosos, entre los que hubo argentinos, como la Negra Allesandro, de quien no pudimos conocer su nombre.

Inés se hizo monja cuando volvió de Uruguay, ella participó como una laica en tareas de logística e inteligencia, de manera voluntaria y no como parte de primeras o segundas filas regulares.

Hasta aquí una parte de la historia.

A principio de los ochenta, su amiga de apellido Verges, que habló con Periodismo y Punto, así lo cree, tomó los hábitos, ya con casi 50 años. Dice haber hablado con ella por última vez este verano, y que Inés se encontraba haciendo vida de monja en Lujan.

En 1984 fue vista junto a Monseñor Di Monte con hábito, en la Iglesia Catedral de Avellaneda, Diócesis de Avellaneda-Lujan. Lugar donde el Monseñor oficiaba misa y donde solían asistir miembros de la entonces, reciente dictadura como el último presidente de facto Reynaldo Bignone, a quien presento como su amigo personal. Allí estaba con la Madre Alba Martínez y una monja más.

Las excentricidades de Di Monte son conocidas por la iglesia desde hace más de treinta años, desconocer, el Monasterio de Nuestra Señora de Fátima de General Rodríguez que fue fundado en 1986, inscripto en el registro de vida consagrada, lo que indica que, para el Estado Argentino son monjas, para la Iglesia no, es bastante absurdo.

Entonces, surge la pregunta, ¿nadie controló en todos estos años que ese convento realizara obras y tareas acordes al cartel que durante esos mismos años tuvo en la puerta?. ¿La Iglesia se entera ahora?. Es Algo que solo pueden responder ellos.

Es al menos llamativo que después de más de un mes del episodio de López en ese convento encontremos hechos que se remontan a décadas, y la Iglesia, una institución que se supone ordenada, documentada y jerárquica, no haya explicado de manera contundente que responsabilidad tienen los actores consagrados.

En esta campaña por decir y que se grabe, que el convento no es tal y las monjas no son monjas, cabe agregar que en el año 2009 la Iglesia Católica Argentina publica en su página AICA:

General Rodríguez (Buenos Aires), 15 May. 09 (AICA)

La familia misionera Fundada por Monseñor Rubén Di Monte, fundador de la Familia Misionera de Nuestra Señora de Fátima, junto a la Madre Alba Martínez, nombran autoridades para las distintas zonas, que se conforman por:

Sacerdotes diocesanos, Hermanas Religiosas de vida activa (con sede en Luján), Monjas Orantes y Penitentes (Gral. Rodríguez), Laicos de consagración especial, hombres y mujeres y Cooperadores Misioneros, aspirantes y tercera edad, con sus respectivas constituciones, distribuidos en 10 zonas:

“A” Avellaneda, “B” Uruguay, “C” Luján, “D” San Luis, “E” La Pampa, “F” Salta, “G” Quilmes, “H” Lomas de Zamora, “I” CABA,”J” Alem-Junín”.

Otra publicación de la misma página de la Iglesia Católica Argentina, informa sobre la distinción pontificia recibida por la Reverenda Madre Alba Martínez de parte del Papa Benedicto XVI:

AICA 7 de Diciembre de 2010

“El Santo Padre Benedicto XVI concedió la distinción de la “Cruz por la Iglesia y el Pontífice” a la fundadora de la Familia Misionera de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, reverenda madre Alba María Martínez. La religiosa recibirá esta distinción el próximo sábado 11 de diciembre a las 11, en el Monasterio de Monjas Orantes y Penitentes de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, en la localidad de General Rodríguez, en el marco de la Convivencia anual de cierre de las actividades del año 2010 de la Familia Misionera. El arzobispo emérito de Mercedes-Luján, monseñor Rubén Héctor Di Monte, explicó que se trata de una distinción que se concede a los religiosos, varones y mujeres, que por el voto de pobreza no pueden recibir títulos”.

Esta publicación fue reconocida como legitima, que la emite la Iglesia Católica por el periodista especializado Sergio Rubín, esto es, no son publicaciones falsas.

La Iglesia desconoce ahora estas cuestiones, hasta con liviandad. Si se puede hacer una comparación con otra institución, podríamos elegir una militar, por la verticalidad, para premiar uno de sus miembros, mínimamente, el Jefe pediría su legajo, donde constataría su conducta, su condición de militar y grado o rango.

En otro orden de cosas, en 2011 se hizo oficialmente la presentación del Fatimóvil, vehículo con que se recorre el país y Uruguay, donde suele ir la Hermana Inés, y esto publicaba el municipio de General Rodríguez en su página oficial:

“Un moderno vehículo que trasladará la imagen de nuestra Señora del Rosario de Fátima por todo el país, fue presentado oficialmente el sábado 15 de octubre en el Monasterio de General Rodríguez, con la presencia del intendente municipal, Juan Pablo Anghileri; el ministro de Desarrollo Social de la Provincia, Baldomero Álvarez de Olivera; el secretario de Obras Públicas de la Nación, Ing. José López; el Obispo, Monseñor Rubén Di Monte; el Cura Párroco de Nuestra Señora del Carmen, Andrés Rogowicz y la Madre Superiora, Alba Martínez e invitados especiales”.

Municipalidad de General Rodríguez 19 de Octubre de 2011.

Por último, según la red social Facebook de la Familia Misionera de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, publica el día de la muerte del Obispo Emérito Rubén Di Monte, en abril de 2016, que ellos han comunicado oficialmente del deceso al Santo Padre.

Según el Derecho Canónico, los Obispos gobiernan eclesiásticamente una porción de territorio de la iglesia, tienen atribuciones propias, dependen directamente del Sumo Pontífice y este puede limitar sus atribuciones pero nunca eliminarlas. El obispo posee los poderes del orden y la jurisdicción. El poder del orden le viene a través de la consagración episcopal, pero el ejercicio de este derecho depende de su poder de jurisdicción. La ordenación sacerdotal realizada por cada obispo debidamente consagrado es indudablemente válida. Los Institutos de vida consagrada son sociedades eclesiásticas erigidas, aprobadas y competentemente organizadas por la Iglesia a través de una adecuada legislación general y particular -573-746- del Código de Derecho Canónico. Un vocero sin nombre de la iglesia informó que esta hará una auditoria de una convento que según sus propios representantes no es tal, donde hay unas monjas, de las que se han empeñado en decir, los obispos y sus voceros, que no los son.

Necesitamos verdades, los católicos necesitan algo más, que saber de las actividades extra conventuales de General Rodríguez vinculadas a la corrupción. Nadie puede hacerse el distraído en esta historia.

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